Regresando al Pecio Ain Jemaa

La semana pasada en el mejor blog sin premios en castellano veíamos las anotaciones Regresando al pecio del Ifafa y Visitando el pecio del Ain Jemaa, dos vídeos que ya son clásicos, obviamente y en los que descendíamos hasta la frontera del buceo deportivo. Todos sabemos que yo no quiero ser obeso y culocochista como algunos otros que no vamos a mentar, así que el buceo sirve para recomprimir mis veintiún gramos de alma y asegurarnos que su volumen sea el menor posible, que a algunos se os está yendo la mano con el volumen de chicha en el que envolvéis los veintiún gramos de alma (y este es un momento tan bueno como otro cualquiera para recordar al populacho la película 21 gramos – 21 grams que ya deberíais haber visto todo ya que hablé de la susodicha en el año 2004, hace prácticamente DIECISIETE años). La razón de los buceos en los conocidos como los pecios del Narcóticos era sacarme la especialidad de buceo profundo tirando a profundísimo, que es el segmento que está entre los treinta y los cuarenta metros y en donde si gritas, es más que probable que nadie pueda oír tus gritos pero más bien porque se te llenará la boca de agua, totorota. La especialidad se consigue tras un examen teórico y cuatro inmersiones y hoy tenemos la tercera de las susodichas, que originalmente estaba planeada en otro pecio, el Arona, pero el capitán de la nave que nos llevaba modificó el plan porque las olas eran de las de toma-pan-y-moja y de hecho, hubo un pavo en la expedición que solo hizo la primera inmersión porque se mareó pa’l coño. Así, terminamos regresando al Ifafa, para hacer las dos inmersiones en el mismo lugar que la vez anterior, solo que con el orden trocado, así que esta vez comenzamos con el Pecio Ain Jemaa, que es el más profundo. Antes de que se me olvide, la música es la canción Leaving So Soon? del fabuloso grupo Keane y está escogida a propósito porque si hay algo que tienen estas inmersiones tan profundas es que se acaban en un pis pás, que en este caso duró veintisiete minutos. Comenzamos viendo el pecio al llegar y después bajamos al fondo marino del agua del mar y que por culpa de la marea altísima, estaba a cuarenta metros. Después pasamos por debajo del pecio y esta vez, en un momento determinado y terrorífico, apunto con la cámara hacia la parte de dentro del barco en la que se dice que hay cienes y cienes de ánimas. Bajo el barco hay un montón de vida. Esto es casi igualito que la película Titanic pero sin la pelandusca aquella agarrada a un trozo de madera y dejando morir al macho por no tener hachazo. Después vemos unos agujeros en el barco y miramos hacia dentro pero sin entrar, que sin la especialidad de pecios está prohibidísimo. Casi al final vemos el pecio del Ifafa, que es en donde está amarrado el cabo de la boya por la que se baja y sube. Decir que el vídeo está hospedado en el llutuve para que hasta esa que siempre se queja lo pueda ver.

Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. Un novio mío de hace tiempo se sacó un título de buceo que era hasta cien metros (3 estrellas o algo así decía que se llamaba). Me volvía loca porque tenía que hacer no sé cuantas inmersiones para cada categoría antes de las pruebas… pero luego le dió su trabajo, así que valió la pena.

  2. En el buceo profesional hay varios niveles distintos y creo que en España había hasta los 90 metros y el siguiente nivel es ilimitado. Es un trabajo muy puto y ahí mueren muchos. Un error minúsculo se suele pagar con la vida. En el buceo deportivo, la razón de hacer inmersiones no-deco es que si hay un problema, siempre puedes subir hasta la superficie de un tirón y sin paradas, siempre que respetes el no subir a una velocidad superior a los diez metros de ascenso por minuto.

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