Cuando hace un par de semanas veíamos Todos los sabores, tenía en mente hacer otra anotación con los desayunos durante el mes de vacaciones en Gran Canaria pero después me difuminé y se me olvidó, como siempre. Por suerte, estas cosas acaban por subir a la superficie de la memoria y hoy ha sido el día. Igual que con los helados los pruebo todos, con el desayuno me sucede lo mismo, si repito el mismo desayuno varios días, acabo por agobiarme y por eso, siempre busco la manera de cambiar sabores. En el vídeo, comenzamos en los Países Bajos con unos pannenkoeken antes de ir al aeropuerto y a partir de ahí tenemos un bache de varios días con cruasanes de Colomar, los más ricos en Gran Canaria pero que ya no son lo que eran, ya no hay ese sabor a mantequilla que tenían antes y después revisamos toda la bollería de una cadena que tiene un montón de locales en la ciudad de las Palmas de Gran Canaria y los vamos complementando con embutido, queso y otras cosillas. El queso predominante es el queso fresco grancanario, obviamente el mejor del mundo, salvo cuando lo hacían fresco las tías de mi madre en el campo, que con la misma mano que se rascaban esos chochos a los que jamás llegaba el jabón, metían esa mano a hacer el queso y a darle sabor y quien sabe, hasta algún pendejo.
Un par de notas. No hay capuccinos como en los Países Bajos porque tengo muy poca o ninguna tolerancia para las leches que se venden en España, que comparadas con el nivel holandés, deberían más bien llamarlas preparados lácteos casi como la leche pero no igual. En su lugar hay un montón de vasos de zumo lambda de naranja y zanahoria, que lo tomo por litros cuando voy para allá. Para acompañar el dulce tenemos además del queso embutidos. Hay un par de excepciones que no fueron desayunos pero que he puesto igual porque, por si alguno se ha olvidado, el mejor blog sin premios en castellano es mío y pongo lo que me sale de los mondongos. Pasado el primer minuto hay un bocadillo de pata de cerdo con queso tierno y mojo rojo de la Garriga y cinco segundos antes del minuto y medio hay un bocadillo de calamares con alioli de Ñoño El Chico. Sobre el minuto y diez segundos aparece un chocolate con churros (porras fuera de las Canarias), que comimos en la cafetería del Mercado Central yo y mi madre un sábado por la mañana arriesgándonos a infectarnos y morir allí mismo del virus ese truscolán y podemita.
La música de esta maravilla que abre el apetito es la fabulosa y fantástica y maravillosa canción Pool Mashup: Just The Way You Are/Just A Dream de las The Barden Bellas, que todos conocemos tan bien porque nos encantó cuando la oímos en la película Dando la nota – Pitch Perfect
























