Hoy tenemos otra bici de esas que parecen pretender engañar y tienen la apariencia de motocicletas, con sus ruedas gruesas y en el caso de esta, con un asiento de motocicleta total, total y tal y tal. Se trata de la Super73 ZG, que por lo que he visto en la página güé del fabricante es la más económica de sus bicics eléctricas, con un precio de mil seiscientos leuros. No parece tener opciones para la batería y la que trae da para veinte kilómetros o cuarenta y cinco si usas el modo ECO. La bici pesa unos veinticinco kilos y la batería se esconde debajo del asiento. Los guardabarros parecen ser un extra que cuesta setenta leuros por la parejita. La bici tiene tres velocidades y se ve bastante simple y con el rango de alcance de la batería, está claro que es para fardar en la ciudad porque a poco que te salgas de la misma, la batería te deja tiradísimo. Aunque con ese asiento y las ruedas gruesas los mórbidos seguro que la ven como una buena opción, solo tiene una capacidad de carga de ciento veinticinco kilos y el fabricante ya informa que el peso tendrá una influencia significativa en el alcance eléctrico. Yo particularmente, todas las bicis en las que hay que levantar la pata tanto para subirte me dan una pereza que no veas, lo mío es el acceso cómodo. Por el diseño de la bici, parece imposible ponerle unas bolsitas por algún lado para llevar carga, o incluso una cestita en el volante y uno como yo que la usa como su principal medio de transporte se pasaría la vida con una mochila de cincuenta litros a la espalda cargándolo todo y deslomándose.
Este es el primer resumen semanal y la primera anotación de la nueva era laboral y como todavía no he podido aplicar vaselina en el entorno, como todo lo que está por venir por las mañanas, lo dejaré escrito el día anterior (a menos que trabaje desde mi keli, que ese es otro cantar). Después de solucionar unos problemas técnicos que me impidieron escribir o responder a comentarios en el blog durante los primeros días en Gran Canaria y que se deben a uno de los sistemas de seguridad que añadí cuando el mejor blog sin premios en castellano estuvo bajo ataque y que parece que bloquea los programas del aipá y el telefonino, ya cogí el ritmo y tuvimos cosillas como La caló africana o Quítate la máscara Pepe-Luis. El relato del viaje de regreso está en Cuando las cosas salen mejor.
Fui a ver seis películas al Cine y por aquí comenté cuatro, comenzando con la aburrida y patética La huérfana: primer asesinato – Orphan: First Kill, seguimos con la sosa comedia española El Test, después vino la fallida película de terror Jaula y la excelente 42 segundos. Supongo que por razones obvias, mi ritmo de cine bajará un poco, al menos hasta que le coja el tranquillo a la nueva chamba.
La comida que salió de la cocina de mi keli los últimos cuatro días fue:
BurritosEmpanadillas de queso de cabra y arándanos azulesSalchichas con guisantesChurrosLomo de cerdo adobado con tomate y quesoPannenkoekenTortilla de papas con cebollaYogurt griego
Mermelada de albaricoquesMagdalenas de arándanos azules
Mi última película española en la cartelera y la que vi el día antes de volver fue la que fui descartando las dos veces anteriores porque estaba convencido que me iba a mascar al máximo, que lo mío con los deportes es alergia y aversión con urticaria, que todos sabemos que soy el puto amo de ir a correr pero me aburre y lo hago porque es necesario, no por nada más. Terminó resultando que esta fue la película que más me gustó de las tres y contaba una historia que yo definitivamente desconocía porque cuando lo de los juegos olímpicos aquellos, como que me la sudaban enormemente y en mi cabezón no hay una sola memoria de los mismos, no recuerdo haber mirado por la tele ninguna competición o las ceremonias de apertura y cierre, que seguro que las vi pero borré esos recuerdos instantáneamente. La película se titula 42 segundos y está en cartelera ahoritita mismo.
Uns julays las pasan putas y canutas y uno hasta le da al chimpún y a las rayas de coca
Al parecer, en las olimpiadas que se celebraron en ESPAÑA en el año 1992, el equipo de waterpolo (que curioso que el nombre de este deporte no se haya traducido al español y que lo españolizaran pegando las dos palabras que lo forman en inglés) supuestamente va de ser un truño del copón a los putos amos gracias a un entrenador croata totalmente sadomasoquista y que se las hacía pasar putas y canutas a aquella banda de gandules, o algo así. Aquí nos enteramos que el jugador más importante del equipo se pasaba el día lloriqueando y fue porque la hermana se suicidó porque el chamo se pasaba todo el puto día dándole la paliza y el otro jugador, se jartaba a rayas de coca y a juerguear y chingar y sus padres como que pasaban de él y ni le hablaban o algo así. Vemos como se formó el equipo (según la peli), como los entrenaron a muerte y como jugaron en los juegos olímpicos y bueno, si sabes como acabó aquel partido pues ya tienes ventaja sobre mí porque yo no tenía ni puta idea.
Quién me iba a decir a mi que una peli deportiva podía ser un poderoso drama, muy interesante y muy bien hecho, aunque yo diría que si lo es se debe a que hay una química brutal entre Jaime Lorente y Álvaro Cervantes, con sus escenas juntos, hasta cuando se odian a muerte como las mejores de la peli y también gracias a Tarik Filipovic, que hace del entrenador y que no veas la mala leche que tiene el joputa, es que te mira y te echas a llorar de puritito miedo y sabiendo que eso que notas por los bajos es la mielda bajando por las patas pa’bajo. Por lo que me contó un amigo que es un experto en todos los deportes y en ninguno, han cambiado un poquito la historia pero es cierto que uno le daba a la coca, que el entrenador era un capullo y el resultado del partido. La película no se hace pesada para nada, está muy bien dirigida y no tiene tramos aburridos, aunque sí tiene tramos en los que la tensión se dispara. Básicamente, no vemos prácticamente nada de Barcelona en aquellos tiempos pero sí que vemos más de Andorra, sobre todo de la carretera que tenían subir corriendo por una montaña todos los días. Lo único reprochable a la peli es que por el buenismo y todo eso, meten la lengua truscolana por todos lados y sobre todo al final, con los partidos en los juegos, saltamos del español, al inglés y al truscolán y que yo recuerde, toda, toda, toda la retransmisión de los juegos olímpicos en España fue únicamente en español, al menos la que se veía en las islas Canarias. Pese a este pequeño inconveniente, la peli sigue siendo buena.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos, está clarísimo que esto no se ha hecho pensando en ti. Sí que puede gustar a los menos ortodoxos entre los sub-intelectuales con GafaPasta.
Cuando vi en la cartelera española una peli de terror es que no me podía creer mi suerte y mi mala suerte, que ya asumía que esto iba a ser algo que me daría más de un palo de disgusto. Aún así, todos sabemos que el género me atrae como subvención y vidorra a podemita y truscolán y compré mi entrada para ir a verla por la tarde-noche, por supuesto después de la playa y pensaba que estaría más solo que la una en el cine pero me sorprendió encontrar un grupo de gente en la sala, aunque igual fue porque era domingo y ese es un día más propicio para que la gente vaya al cine, pero ninguna multitud que yo creo que no llegábamos a veinte en una sala enorme. La película se titula Jaula y supongo que sigue en cartelera.
Unos julays se topan con una chiquilla y se la llevan a su keli pero mira que es rara la japuta, sin chimpún
Resulta que una pareja, volviendo a su casa después de una cena con los coleguillas, casi atropellan a una niña que está andando sola por el medio de la carretera. Llaman a la pasma, la ingresan en un hospital y la niña ni habla ni reacciona normalmente. Como los chamos la visitan y parece que se muestra más sociable con ellos, en el hospital les proponen llevársela a su keli, que es de lo más normal con niños desconocidos y eso hacen. La chiquilla usa tiza para marcar su territorio y nunca se mueve fuera de la zona cerrada que ha creado. Después todo se complica o algo así.
Decir que esto es una película de terror es jiñar y escupir en el género. Esto es una especie de thriller en el que siempre eres consciente que uno de los pocos personajes que salen tiene que ser el malo, así que el ecosistema está muy limitado y se trata de esperar ese giro final en el que todo se descubre y los más acarajotados se asombran porque no lo vieron venir. La película me pareció más bien un telefilm, es demasiado repetitiva y sé de un agujero o dos por los que le metía yo la puta tiza a la niña y a la pava que la recogió en su casa, que lo de la tiza acaba aburriendo y parece servir solo para sumar y sumar minutos. Jamás me llegué a creer que la pava, tras conocer a la chiquilla, la quiere como si fuera su propia hija, ahí se pasaron varios pueblos y me parecía más real la interpretación del marido, que era consciente que aquella no era parte de la familia. El final es el único momento en el que tenemos algo de sangre y de muertes, pero vamos, que tampoco acerca, ni por asomo, la película al género del terror.
No veas el empute que se cogerán los miembros del Clan de los Orcos que la vayan a ver. Imagino que cualquier sub-intelectual con GafaPasta sabe que lo suyo no son los telefilms y que deberán evitarla como a político podemita y truscolán.
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