Tras sobrevivir a la segunda ola de caló, el domingo teníamos la temperatura perfecta para otro paseo en bici y estoy con la agonía de recorrer todos los ríos que hay en los alrededores de mi keli antes de que se sequen y desaparezcan, que eso era algo impensable hace una década, pero ahora da la impresión que va a ser cuestión de poquititos años y que hasta el gran río Rín se convertirá en un barranco seco por el que circula el agua solo unos meses al año y tendremos que aguantar la peguijera de los negacionistas que dicen que esto no es cambio climático. En este caso elegí el río Lek, uno por el que ya he ido varias veces pero en dirección hacia el este, hacia sus orígenes. este río en realidad es un refrito del río Rín, tiene unos sesenta kilómetros de extensión y nace como la continuación del Nederrijn, después de que este se parta y de él surja el Kromme Rijn, por el que también he caminado este año. En el tramo en el que yo fui en bici, desde Nieuwegein, el río es navegable y en realidad es la principal vía fluvial de circulación entre las ciudades de Ámsterdam y Rotterdam, con las enormes barcazas subiendo a Utrecht por el Lek y allí, a través del Merwedekanaal por el que paseé la semana pasada, conectando con el Amsterdamrijnkanaal, que conecta con Amsterdam. Opté por una ruta que en total tenía casi setenta y cinco kilómetros, yendo en dirección a Rotterdam por la parte sur del río y regresando por la norte y cruzando en barcaza en un poblacho llamado Bergstoep. Si hubiese seguido diez kilómetros más, habría llegado a Kinderdijk, el lugar turístico en el que hay un montón de molinos de viento y que está a las afueras de Rotterdam, pero como hay que regresar, en total serían veinte kilómetros y noventa y pico me parecían demasiados.
El paseíllo me tomó unas tres horas y media y por suerte, el viento solo me pilló en parte del regreso, que fue lo que me frenó bastante, ya que en la ida iba muy ligero con el viento a la espalda. Usando mis poderes casi divinos he pegado al final del vídeo que hace la App de mi pulsera otro vídeo, uno pequeño que hice en el transbordador mientras cruzábamos el Lek. La idea era hacerlo un poquito más largo, pero justo en ese momento vino el pavo a cobrarme el leuro que hay que pagar por cruzar en la barcaza con bici y tuve que dejar de grabar y aquello va tan rápido que después ya estábamos atracando. Es posible que algunos seres sean capaces de reconocer la música, que puedo decir y digo que pertenece a una película muy famosa. En esta ruta no me crucé con ningún molino de viento. Si el tiempo acompaña, ya tengo claro cuál será el próximo río a explorar.

























