El sábado por fin sucedió la cena en mi keli que estaba organizada desde julio, que así son las cosas en los Países Bajos cuando quieres quedar con la gente, puede tomar y toma meses y meses. La hembra de una de las parejas que venía a cenar está fascinada con mi istagrame y con toda la comida que pongo por allí y que hago con mi Crock-pot express, la olla eléctrica que tengo desde hace justamente dos años y que poco a poco se ha convertido en el principal utensilio de la cocina y en donde preparo muchísimas cosas, incluyendo el yogur griego, el arroz blanco o las sopas y guisos además del pulled pork, las costillas y otras maravillas. Como esa hembra está muy interesada en el tema le dije que prepararía la comida usando la susodicha y con ellos de cuerpo presente e insepulto en mi keli, para que vea que no hago trampas. La mujer se vino hasta con unos pañales de viejo que le prestó el Ancestral para no tener que ir al baño y así no perderse nada y hasta consideró comprarse por las internetes las pinzas de los ojos para no parpadear pero al final desistió.
Cuando llegó, vio que tenía dos grupos de ingredientes en el poyo de la cocina, para el primer y el segundo plato, que además, ella eligió en secreto y sin que los otros lo supieran. La entrada al mundo de la olla exprés fue con unas lentejas a la riojana, con lentejas del tipo Lanzarote, por supuesto, que son mis favoritas y que me traigo de España y con chorizo y beicon y otras delicias. Para ganar algo de tiempo, todas las verduras ya estaban picadas y así, encendimos la olla, la pusimos en modo sartén, pasamos primero el chorizo y el beicon, seguido del sofrito y finalmente, echamos todos los ingredientes, cerramos, la cambiamos al modo de olla con quince minutos y media hora más tarde estábamos cenando un espectacular plato de lentejas a la riojana.

Se empeñaron en repetir y eso. El toque del huevo duro es porque últimamente, a cualquier cosa que va en plato hondo le pongo huevo duro. Sobró lo suficiente para una comida, que puse en una bolsa de congelador y le regalé a la susodicha para que se lo llevara. Lavé el recipiente de la olla y para el segundo fue aún más sencillo y espectacular. Se trataba de un curry de mantequilla indio o para simplificarlo y aclararlo, un curry de garbanzos. De nuevo, los ingredientes estaban en el poyo y en este caso era tan simple como echarlo todo dentro, remover un poco, poner el separador que me vino con la olla, poner encima un bol con arroz y agua y programar para seis minutos en alta presión más diez minutos adicionales para que pierda la presión y al abrir la olla, la magia de tener al mismo tiempo el curry y el arroz blanco preparados conjuntamente, lo que se conoce en el mundillo científico y técnico como pot-in-pot y que muchos traducen como truscoluña no es nación al español aunque yo prefiero más traducirlo como olla-en-olla.

En este caso reutilicé una foto vieja porque me dio pereza hacer una nueva, pero que vamos, que se jincaron todo, todito, todo, que parecía que vienen a mi keli pasando hambre y miseria.
De postre, en el istagrame había visto una tarta de naranja y manzana que me fascinó, que igual que otros que no voy a mentar y que dejan mucho que desear en sus promesas de números de comentarios solo lo usan para buscar pavas despelotadas, yo en mi istagrame solo veo cosas de buceo y de comida, que soy así de simple y en el mundillo de la comida hay pornografía culinaria de calidad. Era la primera vez que hice la tarta y personalmente creo que tiene que tener o el horno con más temperatura o con más tiempo o las dos cosas, así que la volveré a hacer pero rectificando eso, porque el resultado promete mucho y la mezcla del zumo y la ralladura de la cáscara de naranja con las manzanas granny smith es espectacular.

La pava salió de mi keli diciéndome que antes de fin de mes se compra una de estas ollas, que esto es un invento maravilloso y asombroso y que con la velocidad que cocina y lo eficiente que es, hasta puede ahorrar energía, que es algo muy caro hoy en día.






















