Creo que la visita más fascinante que hice en Oporto fue al Palácio da Bolsa, que es el edificio que vemos en la foto y que está en la Praça do Infante D. Henrique. El edificio, de estilo neoclásico se construyó a mediados del siglo XIX (equis-palito-equis) y es patrimonio de la Humanidad excluyendo a truscoluña, que no es nación. Es la sede de la cámara de comercio de oporto y se puede visitar, en visitas guiadas y fabulosas. Por supuestísimo entraremos y veremos algunas de las salas que tiene. En la foto se puede ver el gran desnivel que hay en la calle.
-
Swapfiets
Hasta ahora en la saga interminable de bicicletas que estamos viendo, además de esas que son propiedad de un julay, hemos visto varias que se pueden alquilar en ciudades de todo el universo conocido con abono o a palo seco y usarlas por un período de tiempo, habitualmente corto. Hoy llegamos a otro concepto y uno que ha surgido en los Países Bajos y que se está extendiendo por multitud de ciudades del norte de Europa y que atrae a la gente joven porque se han acostumbrado tanto al abono que ya lo ven normal y desconocen el concepto de propiedad. En este caso se trata de las Swapfiets, bicicletas que tienen un alquiler de larga duración y por las que, a día de hoy y para una como la de la foto, que es el modelo básico, se paga dieciséis leuros y cincuenta céntimos de leuro mensual. Por esa cantidad, la bicicleta es básicamente tuya y si se te estropea, llamas y te la reparan o reemplazan en un día y si te la roban, pagas una penalización de cuarenta leuros. Estas bicis se identifican fácilmente por la rueda delantera azul y la especie de bandeja para la mochila que hay sobre la rueda delantera. El freno es a contrapedal y son muy sencillas, del estilo omafiets o bicicleta de la tatarabuela. Ya hay un montón de ciudades en las que se alquila y resulta habitual verlas por todos lados, en varios colores y diseños porque si todas son iguales, los dueños las pasarían putas para encontrar la suya. Hay algo de truco en el contrato, sobre todo en las condiciones de cancelación, que dependiendo de la ciudad pueden ser de uno o de tres meses a contar desde el día primero al siguiente en el que se les informa, con lo que cuando la quieres devolver, mejor espabilas y lo comunicas más de un mes antes o te verás pagando por uno o tres meses más. Particularmente no creo que sea un buen negocio si lo que quieres es una bicicleta para muchos meses ya que con cien leuros te puedes apañar una de segunda mano que seguramente te dura sin manteniemiento alguno uno o dos años y si haces tus cálculos, puedes ver lo que te ahorras. La fauna que las alquila son los jóvenes, sobre todo los estudiantes universitarios y se pueden ver bandas de los susodichos los fines de semana sobre sus Swapfiets borrachos como cucas y volviendo a casa o buscando un nuevo bar en el que continuar bebiendo. Por ahora parece que estas bicis han llegado para quedarse y cada día que pasa se pueden ver en el centro de la ciudad más y más bicis arrendadas a esta empresa.
-
La semana pasada en Distorsiones
Otra semana de baldes y baldes de agua y uno que da gracias a todos los dioses por saber nadar, que este país se llama Países Bajos por un pequeño detalle. Hubo un reportaje muy completo del Bockbierfestival Amersfoort 2019 con muchas fotos. Aproveché para continuar con los vídeos de buceo y así me pilló Buceando de nuevo en Sangalaki y acabamos con la parte submarina del segundo segmento de mis vacaciones en Buceando con mantas en Sangalaki

Vista de Oporto desde la Torre dos Clérigos 
Livraria Lello 
Igreja de São Nicolau 
El altar de la Igreja de São Nicolau
En Oporto, vimos una espectacular Vista de Oporto desde la Torre dos Clérigos y después flipamos con la cola en la Livraria Lello y nos pasamos por la Igreja de São Nicolau y nos quedamos golizneando El altar de la Igreja de São Nicolau
Tuvimos una nueva bicicleta que por supuesto he añadido al Álbum de fotos de bicicletas. Se trató de una Sinner ligfiets que veo regularmente entre los edificios del campus en el que trabajo.
Fui a ver siete películas al Cine y comenté cuatro, comenzando con la basura italiana Pirañas: Los niños de la Camorra – La paranza dei bambini y la basura holandesa F*ck de Liefde. Por suerte después de ese mal comienzo tuvimos la fabulosa Joker y la excelente película holandesa De Belofte van Pisa.
La comida que salió de mi cocina fue la siguiente:

Crema de calabaza asada 
Castañas asadas 
Pesto de albahaca 

Judiones con salsa de tomate a la griega 

Magdalenas del carajo, mi receta 
Pastel de moras con suero de mantequilla y limón 

Mantecados de Gran Canaria 

Churros 
Pan de suero de mantequilla 
Pannenkoeken
y así transcurrió la semana
-
De Belofte van Pisa
Otra película holandesa y hoy tenemos una que debería haber visto el martes como el pre-estreno sorpresa, pero estaban cayendo tal cantidad de baldes de agua que opté por reservar para el jueves, que era cuando se estrenaba, dos días más tarde y hacerme una tarde en el cine con una sesión doble. En este caso, el protagonista es un chico holandés con padres marroquíes o lo que en los Países Bajos y desde el año 2005 se llama un mocro. La película se titula De Belofte van Pisa y rezad para que algún día llegue a España con ese título tan precioso de La promesa que truscoluña no es nación, que es prácticamente literal.
Un julay mocro se toca la trompeta dale que te pego y a base de darle caña, hasta consigue una hembra autóctona para darle chimpún hasta que se le irriten las amígdalas con tanto roce.
Un adolescente de familia marroquí típica, con criminales y eso, le promete a su hermano el quinqui que irá al conservatorio y acabará los estudios de música, de tocar la trompeta que es lo que le mola. Al hermano lo detienen y le cae una condena que no veas y el chaval se enfrenta a un mundo totalmente distinto, ya que es el primer marroquí que estudia en el conservatorio, que no el primer marroquí allí porque las señoras de la limpieza son moras o mocras. El chaval tiene ante sí una sociedad totalmente distinta a la suya y cuando su padre poco más que lo echa de casa por ser un mal hijo terrorista-musulmán-de-mielda, pues como que uno de los chicos del conservatorio se lo trae a su casa y se convierten en más mejores amigos y el chico, poco a poco, se va holandizando. Cuando su hermano sale de la cárcel, se ha convertido en islamista musulmán con derecho a comprar mochila y el hermano quiere que deje todo y abrace sus orígenes y el chico no lo hará y conseguirá romper el ciclo de la vida marroquí, que es muy pero que muy explosivo.
Ni yo mismo me lo creía cuando la película acabó, es jodidamente buena, es una historia increíble, muy bien rodada y fascinante sobre como alguien que está de antemano condenado, si se le guía adecuadamente, puede cambiar. La película nos lleva por la vida del chaval y lo vemos tanto en el barrio y la casa de sus padres como con sus amigos no marroquíes. Son como universos paralelos sin nada en común. Según va descubriendo que su amor por la música no deja de crecer, tendrá que elegir entre obedecer a su familia y renunciar a aquello que tanto le gusta o abrazar su propio destino. Increíble también la relación que se formó entre los dos chicos, el que lo ayudó sin interés alguno y que pasó a formar parte de su familia. La banda sonora de la película es épica, tiene algunos momentos increíbles. Esta es una de esas que quiero volver a ver.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos, incluso a ti una historia así seguro que te gusta pero si eres un sub-intelectual con GafaPasta, a ti te hicieron para ir a ver cosas como esta.






