Ha llegado la hora de comenzar el paseo por una nueva ciudad y pasaremos unas semanas viendo Liubliana, la capital de Eslovenia. La ciudad no es muy grande, es una capital de un país con algo más de doscientos mil habitantes y la cruza el río Ljubljanica. En la foto que comienza la serie vemos la Iglesia de la Anunciación, construida en el siglo XVII (equis-uve-palito-palito). La plaza frente a la iglesia está en el corazón de la ciudad y detrás de mi estaba el río, que saldrá en alguna otra foto.
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La verdad – La vérité
Estas navidades arriesgué volviendo a ir a ver cine francés en España y al menos el ejercicio didáctico me ha servido para recordar por qué evito las películas de ese país. Simplemente, no estoy hecho para ellas, alcanzan unos niveles de aburrimiento y arrogancia que no se pueden medir con los instrumentos disponibles hoy en día. Mi película final del 2019 fue un trusco, una que me hizo frenar en seco y tras la que decidí no ir a otro drama que había en el cine para proteger mi cándida alma de semejante maltrato. Esta última película se titula La vérité y en España se estrenó en Navidades como La verdad.
Una julay vuelve a casa y no veas la rabia que le da la madre que la parió.
Una vieja que es diva-divona gabacha, acaba de publicar sus memorias y su hija vuelve a casa antes de Navidad con su marido e hija respectiva y cuando lee las memorias se coge un empute que no veas. La madre vive en su propia burbuja, como el marqués Podemita que pretende que creamos que sus amigos venezolanos son bellísimas personas y que su keli es una fabela y ambas hembras chocarán como trenes en la misma vía. En el evento, el secretario de la madre se va, la hija toma el control mientras la vieja graba una película y aquello parece destinado a descarrilar pero que seguro. O algo así.
Gracias a Dios, repito, gracias a Dios que me senté en la segunda fila y la chusma y la gentuza de los sub-intelectuales con GafaPasta que estaban en la sala no me vieron ni oyeron sobar, porque lo que se dice sobar, puedo confirmar y confirmo que lo hice. La película prácticamente mata de aburrimiento, ahí nadie da pie con bola y da igual que pongan gente famosa si el guión está escrito en un trozo usado de papel higiénico y con la mierda que tiene pegada es difícil leerlo. La película se va complicando, o al menos cada vez que me despertaba era más tediosa y de repente, al final, da dos bandazos y el director se inventa un final feliz o algo así que me provocó arcadas. Esto demuestra que da igual lo grandes que seas, que gente como Catherine Deneuve, Juliette Binoche y Ethan Hawke necesitan venderse para hacer basuras si no quieren acabar comiendo mendrugos de pan duro. Esto al parecer se paseó por muchos festivales, que es donde florece muchas veces el cine más mierdoso ya que la gente va tan borracha a las sesiones y tan jartos de esnifar, que ni se enteran de lo que ven y después salen hablando maravillas.
Esto por error lo va a ver un miembro del Clan de los Orcos y quema la sala y yo firmo la petición para que no lo castiguen. Los más chanclosos de los sub-intelectuales con GafaPasta la adorarán. Para mí, una mielda del copón. Ya le he mandado un güazá a todos mis enemigos para ver si pican y revientan de rabia en los cines.
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Las dos semanas pasadas en Distorsiones
Después del parón navideño, arrancamos las máquinas y recuperamos el resumen semanal, que en esta ocasión cubre dos semanas en las que hubo mucho cine y mucho buceo. Aún más importante, tras pasárseme por culpa de la actividad social, celebramos las 11000 anotaciones en el mejor blog sin premios en castellano. En este resumen caen también algunas anotaciones que se repiten cada año, como la de ¡Feliz Navidad! o la de ¡Feliz Año 2020! y esa otra titulada Y otra vez más.
De la primera inmersión en Sipadán tenemos Buceando con barracudas y tiburones y después seguimos Visitando la cueva de Drop-Off y el último de los vídeos de ese primer día fue Buceando con tortugas y peces loro cototo verde
En Oporto, vimos la Capela das Almas de Santa Catarina, tras la que llegó una Vista de Oporto desde el Jardim do Morro, pasamos por Las terrazas en el Bairro da Ribeira, nos vimos Entre los dos niveles del Puente Don Luis I y siguiendo con esas vistas generales tenemos Junto al Puente Don Luis I y la muralla de Oporto al fondo y el Museu da Misericórdia y unos preciosos azulejos en Porto São Bento y la serie acabó con una Panorámica de Oporto y el Álbum de fotos de Oporto. En el momento en el que escribo esto, aún no tengo ni idea de qué serie empezará mañana.
Cada una de las dos semanas que cubre este resumen tuvo Cine, en la primera vi cuatro películas en Gran Canaria y en la segunda tres películas en los Países Bajos. Como además quiero cerrar el año pasado, aparecieron críticas de película por doquier, como Especiales – Hors Normes o la mierda de Primal a la que siguió la basura de The Dare y después de esa vino Can You Keep a Secret? y me gustó mucho Judy, lo cual no puedo decir de la película holandesa Huisvrouwen Bestaan Niet 2, ni tampoco de The Informer. La última película holandesa del año fue April, May en June y de las que vie en España comenzamos con la argentina La odisea de los Giles, seguimos con la flojilla comedia española Si yo fuera rico y nos quedamos en la comedia francesa más bien mala Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho… ahora? – Qu’est-ce qu’on a encore fait au bon Dieu?. Me falta comentar una película y cierro el 2019, algo que sucederá esta noche, posiblemente.
Vamos a dejar lo de la comida para la semana que viene. Así transcurrieron las dos semanas pasadas.
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Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho… ahora? – Qu’est-ce qu’on a encore fait au bon Dieu?
Lo primero es lo primero, mirar por encima de este párrafo ese pedazo de título que creo que hay batido récords, estoy seguro que hay novelas más cortas que ese título gigantesco. Esta es una película que al parecer pertenece a una saga que cuando se estrena en los Países Bajos, yo ninguneo porque pelis en francés con subtítulos en neerlandés como que me la traen al fresco y lo otro es que yo con el humor francés comulgo muy raramente, lo que allí sirve para que la gente se descojone a mí me aburre. Aún así, le di una oportunidad, en su versión doblada al español a Qu’est-ce qu’on a encore fait au bon Dieu?, aunque en España se conoce como Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho… ahora?.
Dos julays viejunos se cogen una perreta cuando sus cuatro hijas deciden pirarse de Francia con sus maromos extranjeros
Resulta que una pareja con cuatro hijas, les salieron todas pencas y se enrollaron con extranjeros, algo que tocó mucho los mondongos a los padres. Ahora y en manada, las cuatro hijas anuncian que se van de Francia a vivir al extranjero y aquello es un drama que sus padres tratarán de remediar convenciendo a los machos que Francia es lo más. Además de esto, hay una negra tortillera que no creo que fuera hija de los franceses pero también chupa minutos de película.
Lo dicho, que el humor de los franceses no funciona conmigo así que salvo por las escenas en las que las risas venían por un resbalón, caída o algo similar, el resto del tiempo esas escenas que te han de hacer reír no me afectaban, era como si estuviese vacunado contra ellas. Hay una cantidad ingente de protagonistas y como saltamos de uno a otro, estaba totalmente perdido y además confundido con los negros, que tenían una movida tortillera que parecía cabrearlos más que cualquier otra cosa. Pese a que dura cien minutos, le sobran por lo menos veinte para no aburrirse, hubo muchos momentos en los que mis ojos se iban hacia el lugar en el que estaba esperándome mi telefonino. El final es peri-patético e imagino que habrá tercera parte y si no la ponen en Navidades en los cines españoles, igual ni me entero ni tengo que sufrirla.
Dudo mucho que sea el tipo de cine que gusta a los miembros del Clan de los Orcos o a los sub-intelectuales con GafaPasta.






















