Las pocas fotos que me quedan de la serie sobre Corón se centran en las fascinantes estructuras kársticas que hay allí y sobre todo en esas rocas que parecen bailar sobre el agua y que crean unas composiciones increíbles.
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Cerrando el ciclo con una nueva visita a Sangalaki
Como tanto los malayos, que eran conocidos como el equipo Nasi Goreng, como los Niños, que son los canadienses y un servidor nos íbamos el lunes por la mañana, el domingo queríamos una sesión suave y aunque inicialmente nos pusieron para ir a una isla cercana, pedí que nos volvieran a llevar a la isla de Sangalaki, que fue el primer lugar en el que buceé al llegar a Derawan. Nos pusieron a todos en el mismo barco, con lo que íba petado, con once buceadores, cuatro Dive Master, el capitán y su asistente. Salimos como siempre en hora y sobre las nueve ya estábamos listos para regresar a Manta Parade. El lugar es como colinas con corales y un montón de vidas y entre ellas campos de arena blanca con rocas de cuando en cuando. Visualmente es precioso y nos topamos con un banco de peces gigantesco, de hecho estoy convencido que cuando ya estaban fuera de nuestra visibilidad, daban la vuelta y regresaban a la parte de atrás porque es imposible que fuera tan grande. Estuvimos una hora y como bajamos a poca profundidad, el descanso entre inmersiones lo acortaron un poco para que saliéramos del agua antes.
La segunda inmersión era en el mismo punto, Manta Parade, pero siguiendo una ruta distinta y en esta nos encontramos con una sepia, con un pulpo, con un bicho que parecía un atún enorme pero es de otra raza y con algunos nudibranquios curiosos. En un momento determinado, apareció una manta Ninja, las que son negras por ambos lados y flipamos en colores. Salimos después de una hora alucinando porque llevaban dos semanas sin ver mantas por allí. Tanto en la primera como en la segunda inmersión yo buceaba con los niños canadienses y su Dive Master, que es una chica danesa encantadora y mi Dive Master, un indonesio de la misma isla y pueblo que el que tuve en Komodo se dedicó a enseñarme el culo cada vez que nos cruzábamos.
Almorzamos en el barco para no perder tiempo y la tercera inmersión era en Manta Parade. Vimos una cosa que me dijeron que se llama polilla de mar, vimos una mantaraya, unas gambas preciosas y cuando estábamos a medio camino, apareció una manta. Nos lanzamos al fondo y la vimos pasar, pararse delante de nosotros y continuar. Estábamos todos flipando cuando llega una segunda, aún más grande y nos hizo el mismo espectáculo y cuando terminó de pasar grabé las reacciones de mis colegas, todo el mundo en extasis. El equipo de los malayos se cruzaron con unas más pequeñas pero en un grupo de siete. Estábamos fuera del agua antes de las tres, sin problemas para superar holgadamente las dieciocho horas que no se puede volar si buceas y cuando regresamos, pagamos lo que debíamos y el equipo de los malayos, el nasi goreng, iba a cenar con nosotros. Pidieron una cantidad ingente de pescado y marisco, con gambas, langostinos, pescados fritos, hechos en salsa, con calamares fritos, verduras y nasi y bami goreng. El total salió a doce leuros por persona. Aquello fue el acabose. Después nos volvimos al centro de buceo y se montó una fiesta en la que se terminaron las dos botellas de whiskye que tenían y una cantidad ingente de cervezas. Nos fuimos a la cama como a la una de la madrugada y nos venían a buscar a las cinco y media.
Este fue nuestro último día en Scuba Junkie Sangalaki. El relato continúa en Desde Sangalaki a Sipadan
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Las tres semanas pasadas en Distorsiones
Normalmente hago este resumen los lunes pero como han pasado tres semanas, vamos a hacer una excepción y lo adelantamos a hoy que además y con la fatiga por el vuelo y el cambio de hora, esto no requiere de un gran esfuerzo intelectual y lo puedo hacer con poco más que la punta de la polla. Las tres últimas semanas han sido un festival del más de lo mismo, con fotos entre semanas de Corón, críticas de cine el fin de semana y el relato del viaje por las noches, así que a continuación tendremos tres secciones cubriendo cada uno de estas áreas. No hay recetas de comida porque obviamente, no he cocinado, aunque el Ancestral ha seguido mi dieta escrupulosamente. Solo hubo una excepción a estas tres categorías y fue la anotación Rosi, recordando a alguien que falleció mientras estaba en Malasia.
El relato del viaje de mis vacaciones comenzó en Desde Utrecht a Bali pasando por Doha, siguió en Desde Bali hasta el centro de buceo en Komodo y el siguiente capítulo fue el de Hijo de las mareas, llegó un día épico en El Julay de las Mantas y el siguiente fue El día de la bilonga. En la segunda semana descubrí que Con dos kilos sí que no puedo bucear y al día siguiente me veía Danzando con dugones y mi periplo por esa zona concluye en Desde Scuba Junkie Komodo a Balikpapan y la transición acabó en Llegando a Scuba Junkie Sangalaki y la siguiente fase comenzó en Buceando junto a la isla de Sangalaki y estuve Buceando en la isla Kakaban, la cual se convirtió en mi lugar favorito del entorno de Sangalaki, continuó en Buceando con tortugas en la isla de Maratua

Lluvia entre islotes 
Lluvia en la isla de Malpandon 
Playa de CYC 
Barcos junto al jardín de Corales de Malwawey 
Otra cala en la isla de Corón 
Junto a la entrada de uno de los lagos gemelos 
La keli en uno de los lagos gemelos 
Rocas muy afiladas 
Y la planta ganó 
Mi segunda subida al lago Kayangan 
Mi segunda bajada desde el lago Kayangan 
El lago Kayangan desde lo alto 
Chalecos salvavidas obligatorios en el lago Kayangan 
La barrera de boyas en el lago Kayangan
Tuvimos un montón de fotos de Corón que comenzaron con una Lluvia entre islotes y continuó con Lluvia en la isla de Malpandon, vimos la Playa de CYC, de allí vimos unos Barcos junto al jardín de Corales de Malwawey. En la segunda semana visitamos Otra cala en la isla de Corón, después nos paramos Junto a la entrada de uno de los lagos gemelos y vimos La keli en uno de los lagos gemelos, seguimos con Rocas muy afiladas y la última foto de esa semana fue Y la planta ganó. En la tercera semana vimos Mi segunda subida al lago Kayangan y Mi segunda bajada desde el lago Kayangan, después vimos El lago Kayangan desde lo alto y luego vimos Chalecos salvavidas obligatorios en el lago Kayangan y La barrera de boyas en el lago Kayangan

Tres idénticos desconocidos – Three Identical Strangers 
Vox Lux: el precio de la fama – Vox Lux 
Dirty God 
The Boat 
Baantjer het Begin 
Wild Rose 
Pokémon. Detective Pikachu 
Singel 39 
John Wick: Capítulo 3 – Parabellum – John Wick: Chapter 3 – Parabellum 
Timadoras compulsivas – The Hustle 
Dragged Across Concrete 
The Sun Is Also A Star
Hay un montón de Cine durante las tres semanas en las que no fui ni una sola vez y este repaso comienza con el documental Tres idénticos desconocidos – Three Identical Strangers, que además fue la última película que vi y que me gustó bastante, lo cual no puedo decir del pallufo de Vox Lux: el precio de la fama – Vox Lux o de Dirty God o incluso de The Boat, que fueron las películas del primer fin de semana. En la segunda comenté la película holandesa Baantjer het Begin que me gustó bastante, seguimos con la normalita Wild Rose, tropecé con Pokémon. Detective Pikachu y tampoco me acabó de convencer la película holandesa Singel 39. En la tercera semana comenté el flipe de película John Wick: Capítulo 3 – Parabellum – John Wick: Chapter 3 – Parabellum, me aburrí un poco con la comedia Timadoras compulsivas – The Hustle, Dragged Across Concrete me pareció un paquete y tampoco me gustó The Sun Is Also A Star.
Y así transcurrieron esas tres semanas.
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Tripitiendo con Kakaban
Después de las épicas inmersiones que hemos hecho en Barracuda Point, todos en los dos barcos tenemos claro que en ese lugar es donde más nos divertimos, en una misma inmersión vivimos entre quince o veinte minutos de pura acción a veintipico metros de profundidad viendo tiburones grises y de punta de aleta blanca enormes, viendo bancos de barracudas y bebés de tiburón escondidos bajo los corales mesa, después sigues el camino y te tropiezas con peces Napoleón enormes y comienzas a bucear junto a una pared llena de corales y peces y otras maravillas y por eso, los malayos y los niños canadienses se pasan el día llorando para que pida que repitamos y conseguimos ablandar el corazón de los que llevan el centro de buceo y programaron los dos barcos para volver a Kakaban.
Por la mañana, desayuno a las siete, como siempre y allí ya nos conocemos todos así que aquello es un campo de batalla tirándonos puyas. Lo vuelvo a repetir, en estos sitios, se crean vínculos con la gente que está haciendo la actividad contigo, es imposible permanecer aislado. A las ocho salían los dos barcos y esta vez me tocaba ir con los malayos, que parece que soy el único que salta de un barco a otro sin problemas. Hicimos el trayecto de una hora y llegamos a Barracuda Point con los dos barcos y una nueva pasajera, la chica que controla junto a su novio el complejo decidió venir con nosotros para hacernos una pequeña auditoria, con lo que algunas de las cosas que hacemos bajo el agua iban a estar bajo su lupa. De mi barco saltaron primero los malayos, nosotros fuimos detras y para cuando llegamos a los veintipico metros, aquello parecía una calle comercial en hora punta. Éramos diecinueve allá abajo. Había un banco de barracudas enorme pero no vi muchos tiburones. Aún así, fue divertidísimo y después tuvimos que relajarnos buceando por la pared y visitando la morena, el pez león, los nudibranquios y otros bichos que ya sé hasta donde se encuentran, ya que para mí esta era mi quinta vez.
Cuando salimos, nos fuimos a descansar al lago de las agua vivas, por tercera vez y de nuevo fue gratis. Los chiquillos canadienses volvieron a Barracuda Point y nosotros nos fuimos a Kakabanana, con uno de los nombres más desafortunados de la historia del universo conocido y por conocer. Es otra pared vertical y en ella vimos un montón de caballitos de mar pigmeos, que básicamente son de unos milímetros de grande, vimos un cangrejo araña, que son mucho más pequeños que los del atlántico y una ración de nudibranquios y otras cosillas. Esta para mí era una inmersión para descansar y reservar fuerzas para mi último viaje a Barracuda Point.
Salimos y volvimos al pantalán a comer y entre inmersiones nos juntábamos los dos barcos y los chiquillos me pidieron que rogara por ellos y que les dejaran hacer tres veces la misma inmersión. Hablé con su Dive Master y lo acordamos y después les dije a los futuros cirujanos que más tarde tenían que invitar a alguna cerveza a su Dive Master porque se la merecía. Con este cambio, de nuevo los dos barcos volvían a Barracuda Point, así que pedí que mi grupo fuera el primero en bajar. Llegamos antes que nadie y allí estaban el tiburón gris de arrecife, el blanco, una Barracuda gigantesca, un banco de peces enormes y en los primeros minutos, todo para nosotros solos. Fue flipante. Después vemos como un alud y eran los malayos, que llegaban en masa. Seguimos y después nos encontramos una tortuga gigantesca, vimos los peces Napoleón, nos topamos con otro tiburón y la inmersión se hizo corta porque gastamos todo nuestro aire en la zona de los tiburones así que salimos tras tres cuartos de hora en lugar de la hora que solemos hacer.
Nuestro barco fue el primero en regresar y por la tarde la pasamos hablando, gritando, brincando, contando historias y jugando a juegos chorras, antes de irnos a cenar y darnos un banquete y después volver para seguir jugando un rato más. Fue otro día increíble, el penúltimo de buceo aquí en Scuba Junkie Sangalaki.

