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  • El primer fracaso con la pasta para alisar el muro

    13 de abril de 2021

    No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

    Nos habíamos quedado con las paredes ya imprimadas y casi todo preparado para el gran evento que estaba por venir, pero antes de hacerlo, decidimos arreglar una de las paredes de hormigón que estaba en mal estado. Aconsejados por los empleados de la megaferretería, compramos un bote de muurglad, una pasta para recubrir la pared y alisarla. En el bote, en ningún lugar indicaban la cantidad que se podía cubrir, así que íbamos a ojo. Nos leímos las instrucciones del producto que solo decían de mojar el rodillo liso en el mismo y dar primero pasadas verticales, en una zona no más ancha de un metro, después pasadas horizontales (sin añadir nuevo material) y finalmente pasadas verticales y antes de que hubieran transcurrido los treinta minutos, pasar una especie de escobilla como las que se usan para limpiar cristales que lo alisa todo. Comenzamos por un extremo y fuimos haciendo lo que decían las instrucciones, pero el resultado fue decepcionante y teníamos claro que necesitábamos una segunda mano del producto y se nos había acabado el bote que teníamos, así que pedí cita previa en otra ferretería que era la única que me la daba para ese mismo día y demos gracias a mi Ángel de la Guarda por poner mi casa a un kilómetro y medio de las cuatro mayores de la ciudad, que están todas en la misma zona comercial/industrial para competir mejor entre ellas.

    La regadera volvió a pedir salir en la foto y aquí la tenemos y por detrás, uno de los increíbles muros amarillos, está recubierto del material que lo tiene que alisar. Espero que no haya ningún comentarista retardado que piense que ese es el color final, esto es solo un material para corregir un problema. Se puede ver como nos quedó muy chapucero y eso que esta es la parte que resultó más bonita, que la zona por la que comenzamos a la izquierda de la foto y fuera de plano, estaba estriada como hembra con varices y tenía una pinta horrenda. Después de esto, hice lo que deberíamos haber hecho desde el comienzo, me fui al llutuve y encontré vídeos de julays explicando como ponerlo y lo que nosotros hicimos, aunque parecido, no tenía mucho que ver. Encontré también el comentario de un cliente de la ferretería que acabó como nosotros y que explicó, paso a paso, lo que había que hacer y también indicó la cantidad en metros cuadrados que se puede cubrir con un bote, que coincidió con nuestra experiencia. El bote del producto también sale en la foto, debajo de la regadera, que decidió montarlo allí mismo. El taburete ese ha pasado tantas batallas que si él hablara no quedarían santos en el cielo. Este contratiempo retrasó nuestra hoja de ruta un día, aunque tampoco es que nos lo estemos tomando como algo que haya que hacer a toda prisa y corriendo, que mi vecino tiene setenta y cuatro tacos y está disfrutando de la jubilación y yo estoy disfrutando del paro y la ansiedad y el estrés son muy malus compañeros.

    Continúa a Conseguimos alisar la pared para seguir esta fastuosa y fabulosa línea argumental

  • Pachanga budista en el museo de la Guerra

    13 de abril de 2021

    El otro día no lo dije pero la última locomotora que vimos estaba en el Museo de la Segunda Guerra Mundial, lugar en el que veremos algunas fotos y hoy vamos por lo hortera con esta selección de estatuas locales y que reconocemos de los templos budistas. A la izquierda se puede ver el edificio principal del museo, que en la planta más alta tiene una vista espectacular de cierto puente sobre cierto río Kwai. Este museo probablemente se la pondría morcillona a cierto ancestral con la cantidad ingente de cosas que tienen de la Segunda Guerra Mundial.

  • El incidente

    12 de abril de 2021

    El viernes, el programa para el día era trabajar un rato con mi vecino en nuestra gran obra, que tampoco es plan de exprimir al viejo y aniquilarlo y lo vamos haciendo todo con tiempo y con ganas y procurando no trabajar más de dos horas al día que la vida es corta y hay que aprovecharla. Después del esfuerzo, hice mi paseo habitual, ese que sucede si no he ido a correr y quiero completar mi cupo de pasos. El principal objetivo del día lo tenía por la tarde, cuando quería probar un plato nuevo que había llamado mi atención y que a veces cuaja y en otras ocasiones, no y mejor olvidarlo. Este era uno como que muy alemán u holandés, con col agria o sauerkraut o zuurkool, que es la palabrota en neerlandés. Como casi todas las recetas de esta parte de Europa, no requería ningún conocimiento avanzado de cocina, solo meterlo todo en la bandeja, calentar el horno, jincarlo dentro y esperar. El plato, además de ese raro ingrediente, llevaba salchichas alemanas, dados de calabaza, trozos de manzana, queso curado holandés y sal, pimienta y tomillo. Mi vecina me había aconsejado lavar el zuurkool antes de ponerlo en la bandeja para quitarle una parte del vinagre o lo que quiera que le ponen para mantenerlo ácido y eso hice. Llené la bandeja y la metí al horno cuarenta minutos y aproveché ese tiempo para darme otro paseo escuchando algún podcast, pero no uno como YO NUNCA que tiene episodios mucho más cortos y espectaculares, como sabemos al menos tres. Volví un par de minutos después de que el horno se parara y se pusiera a pitar, saqué la bandeja y la dejé reposar un par de minutos, después me serví un plato y me puse a comer. Puedo confirmar y confirmo que no me gustó, le faltaba alguna salsa o algo que uniera los ingredientes, ya que así comías las cosas por separado. Estaba comiendo eso cuando no sé ni como ni por qué, noté como si se hubiera partido algo en mi boca y un dolor fortísimo en un diente, uno de esos que te deja al borde de desmayarte. El diente se quedó super-hiper-mega sensible. Acabé de comer masticando por el otro lado de la mandíbula y ya con mala gana después del suceso. Tiré el resto de la bandeja porque tenía claro que no merecía ningún espacio en mi congelador.

    Plato al horno con salchichas alemanas, manzana, daditos de calabaza, sauerkraut (col agria) fresca y queso holandés curado

    Esa noche tuve cuidado al pasarme el hilo dental y lavarme los dientes. El sábado me levanté, fui a correr, desayuné mi chocolate con churros y cuando me tocaba el diente, uno de los molares, algo estaba mal. No me dolía a menos que lo tocara o hubiera presión sobre el mismo. Trabajamos un poco en la habitación y después seguí con mi vida pero ya avisé a un amigo que iba a venir a cenar el domingo que mejor lo retrasábamos. Por la noche cenando, un poco de comida consiguió cambiar de carril y de nuevo un dolor muchísimo más intenso. Opté por tomarme un paracetamol antes de dormir y por la mañana, como veía que aquello no se quitaba, miré en la página web de mi dentista por el servicio de emergencia para fines de semana, llamé y pedí cita. Es en el mismo hospital en el que ya estuve hace unos años cuando sucedió la debacle de las muelas del juicio que ya está contada en el mejor blog sin premios en castellano. Fui a la hora acordada y me atendieron muy bien. Primero hicieron una radiografía y me dijeron que no se veía nada roto, aunque yo estaba convencido que se rompió un pedazo del molar. En cualquier caso y por el dolor que sentía cuando lo hundían, me dijeron que tenían que vaciarlo y matar el nervio. Cuando comenzaron, dos pavas y estaban con el taladro percutor ese que usan y todo lo demás y yo con la boca totalmente dormida, pararon y la pava dentista se emociona hasta las lágrimas y me dice que yo tenía razón y que hay un trozo del diente partido y que ahora que han comenzado, se está soltando del resto. Lo sacaron, limpiaron, llenaron con un empaste temporal y me mandaron para casita.

    No tuve ningún dolor durante el resto del día y por la noche, me tomé otro paracetamol pero no creo que me hubiese hecho falta. Por la mañana a las ocho llamo a mi dentista para pedir cita, porque ahora me lo tienen que vaciar de esa pasta, limpiar y ponerle el empaste y la asistente me dice que para eso necesitan una hora entera y que no tienen ninguna disponible hasta el día diez de mayo, o sea dentro de veintiocho días. Me dijo que si alguien cancela su cita, me avisarán y que solo en el hipotético caso que tenga un montón de dolor, que vuelva a llamar para ver qué se puede hacer. Lo flipé. Hasta ahora, este dentista me ha parecido muy bueno pero nunca he tenido necesidad de él pero si este es el servicio, le daré hasta el miércoles de esta semana y ese día empezaré a llamar a otros y pedir hora para que me solucionen el problema y si me gusta, para que le pidan que les mande mi ficha. Alucino porque en su página güeb, mi dentista dice que los pacientes no debemos ser un número, pero si el trato personal es tenerte cuatro semanas esperando para atenderte, estás dando más bien la impresión de ser un pesetero que tiene demasiados clientes o un capullo que no quiere quedarse un día un rato más trabajando, que estos cierran a las cinco de la tarde. En fin, que en el lado positivo de la balanza, no tengo ningún dolor y solo tengo que tener cuidado al comer porque el hueco del diente está lleno de una masa que no es sólida, sino más bien como una especie de crema elástica. Este es además mi primer incidente serio con los dientes, si descartamos la carnicería de la extracción de las muelas del juicio que jamás debería haber sucedido.

  • La semana pasada en Distorsiones

    12 de abril de 2021

    En un pasado ya muy lejano, tener un día festivo era algo para celebrar pero ahora que estamos en nuestras jaulas, realmente no hay diferencia y casi que lo único que podemos resaltar es que tuvimos una Pascua con nieve que se ha estirado toda la semana y parece como que lo más normal del mundo el ver nevar todos los días, aunque por suerte el suelo está caliente y se derrite y tuvimos más de lo mismo en Las atípicas nieves de abril. Las obras en mi keli continúan con El poyo y los paneles de madera bajo el mismo y también estuvimos Avituallándonos e imprimando. En No digas que no te lo dije tenemos una chorrada relacionada con la serie fotográfica de las mañanas.

    • La estación de tren de Kanchanaburi
    • Una de las locomotoras japonesas
    • Cementerio de guerra de Kanchanaburi
    • Otra locomotora en Kanchanaburi

    Comenzamos una nueva serie que nos lleva a Kanchanaburi, en Tailandia y lugar mundialmente famoso por cierto puente sobre cierto río Kwai del que se han hecho al menos tres películas y seguramente alguna serie. Comenzamos en La estación de tren de Kanchanaburi y seguimos con Una de las locomotoras japonesas, nos pasamos por el Cementerio de guerra de Kanchanaburi y llegamos al fin de semana viendo Otra locomotora en Kanchanaburi.

    • Grimm
    • Being Human
    • Lucifer
    • Z Nation

    Las series de las que hablé esta semana fueron la entretenida Grimm, la fascinante Being Human, la voluptuosa Lucifer y la cachonda Z Nation.

    La comida que salió de algún lugar de mi cocina fue:

    • Pastel de carne braseado
    • Beignets al estilo del Café du Monde
    • Pollo agridulce
    • Alubias pintas con chorizo y morcilla
    • Panqueques de suero de mantequilla
    • Magdalenas del carajo, mi receta
    • Huevos revueltos Masala
    • Salmón cocido con gambas y cuscús
    • Pannenkoeken
    • Mantecados de Gran Canaria
    • Plato al horno con salchichas alemanas, manzana, daditos de calabaza, sauerkraut (col agria) fresca y queso holandés curado
    • Churros
    • Garbanzos a la riojana
    • Pan de suero de mantequilla
    • Yogur griego casero
    • Jambalaya

    Y así transcurrió la semana.

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