La fuente de los tres ríos eslovenos es el monumento más famoso de la ciudad, de estilo barroco. Como yo pasé por la ciudad aún en invierno, en esos meses no suelta ni gota de agua y esos montones blancos que se ven en la imagen no son de cocaína sino de nieve y hielo. La fuente es relativamente reciente, de 1951 y por circunstancias de la vida que escapan a mi comprensión, en el 2006 la llevaron a la Galería Nacional de Liubliana y la que vemos hoy es una copia.
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Los viajes del 2019
Seguimos con los resúmenes anuales y hoy llegamos al relativo a los viajes. Esta es la décima edición del resumen de los meneos. Un año más puedo decir y digo que no pasé por truscoluña, que no es nación, ni tampoco por la India o las Coreas, lugares que evito conscientemente. Para ver lo que sucedió en años anteriores, podéis revisar los resúmenes de los años 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018.
A propósito, que nadie le pase el enlace de esta anotación en el mejor blog sin premios en castellano a la pollardona esa sueca porque le puede dar un jamacullo y particularmente, me la suda si le da y puedo reconocer y reconozco que JAMÁS, repito, JAMÁS he marcado la casilla esa al comprar un billete de avión para compensar el no-se-qué y tengo tan claro como la luz del día que no lo haré, que cuando la sueca pague por la polución del coche familiar, cuando pague por la polución en plásticos de sus restaurantes de comida basura favoritos y cuando pague por las ropas hechas en países del tercer mundo con sueldos indignos, pues cuando todo eso se de, yo seguiré sin pagar porque sé que será mentira, que este planeta está muy lleno de hipócritas y si no, que me explique como se hizo una foto con el DiCaprio, que tiene urticaria si vuela en avión que no sea el suyo y al parecer, eso no contamina.
Dicho esto, hasta la sueca tiene que estar orgullosa porque en el 2019 hice setenta y nueve mil trescientos cincuenta y cinco kilómetros, que si no me equivoco es mi nuevo récord. Todo comenzó de Gran Canaria (LPA) a Lisboa (LIS) y desde allí a Amsterdam (AMS) y a partir de ahí pasé por los aeropuertos de Málaga (AGP), Bristol (BRS), Belfast (BFS), Eindhoven (EIN), Doha (DOH), Denpasar (DPS), Labuan Bajo (LBJ), Jakarta (CGK), Balikpapan (BPN), Berau (BPN), Tawau (TWU), Kuala Lumpur (KUL), Vienna (VIE), Male (MLE), Zurich (ZRH) y London Gatwick (LGW).
El aeropuerto que visité más frecuéntemente fue el de Amsterdam (AMS) y a mucha distancia y en segundo lugar tenemos los aeropuertos de Gran Canaria (LPA) y Lisboa (LIS). Volé con trece compañías aéreas y si solo contamos el número de vuelos, hay un empate en la primera posición entre Easyjet y Ryanair, con seis vuelos cada una. Como Ryanair ha cerrado en las Canarias, me temo que va a pasar al olvido. Si lo que contamos es el kilometraje, la ganadora fue Qatar Airways con veintitres mil seiscientos veinte kilómetros y en segundo lugar está Ryanair con dieciseis mil trescientos treinta, que fueron mayormente a las Canarias, con lo que nuevamente, este puede ser su último año en esta lista.
En total hice treinta y cuatro vuelos que se reparten entre todos los meses salvo febrero, agosto, septiembre y octubre, en los que conseguí quedarme en tierra.
Gracias a la paranoia por controlarme del GooglEvil, tenemos el siguiente mapa con los lugares del universo por los que anduve. El único sitio que falta son las Maldivas, desconozco la razón porque tengo clarísimo que sabían que estuve allí.

En enero teníamos Otra de ida y vuelta a Gran Canaria por Navidad y La primera bajada a Málaga del 2019, en marzo me vi Yendo a Bristol y visitando Stonehenge y Avebury y en ese mismo mes también estaba Viajando a Belfast con algo de retraso, en abril estuve en Gran Canaria, como se supo en Lo encontraron y cómo llegué, en mayo todo comenzó Desde Utrecht a Bali pasando por Doha y de este viaje, si algún día acabo con los vídeos de buceo, hay algún vídeo de despegue y aterrizaje pendiente. Seguimos con La bajada a Málaga de junio y De camino a la GRAN Canaria en julio y saltamos a Desde Utrecht a Guraidhoo y después Yendo a Brighton por Gatwick y la última escapada del año fue Llegando a Lisboa y quedándome en Belém.
A día de hoy, lo único que tengo claro del 2020 es que iré a Málaga al final de enero, que regresaré a las Maldivas en mayo para una expedición de buceo en barco, que desde allí iré seguramente a Tailandia, aunque es probable que visite Laos, el único país del sureste de Asia que me falta por ver y nadita más.
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Ayuntamiento de Liubliana

El Magestrat o el ayuntamiento de la ciudad es un edificio del siglo XV (equis-uve) en una de las calles paralelas al río. El edificio se construyó en estilo gótico. del edificio sale ese pequeño campanario con un reloj que se puede ver fácilmente desde esa calle pero como todos los edificios son de la misma altura, desde que te alejas un poco es imposible. Eso igual era un drama antes de que todos cargáramos nuestros telefoninos hasta con reloj.
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Hoja de ruta del 2020
En enero de cada año pongo mi hoja de ruta con lo que pienso que quiero hacer y después no lo hago y me quedo tan pancho. Esto es una tradición ancestral que llega a la decimosexta iteración y si alguno no me cree, que todo es posible, las pueden leer haciendo click en los enlaces de 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019.
No pienso dejar de escribir el mejor blog sin premios en castellano y así, pronto llegará a su decimoséptimo año de publicación continua, que ya está a las puertas de convertirse en mayor de edad. Este año hemos cambiado de hospedaje, no gracias a las donaciones sino a mi voluntad y estipendio. Aunque alguno pueda creer que ya se me acabó todo lo que tenía que decir, yo seguiré con dos anotaciones diarias y la de las mañanas seguirán siendo fotos. Este año es probable que recalemos por Tailandia, además de algunas ciudades europeas. Los fines de semana, siempre que sea posible hablaré de dos películas.
Fuera del blog, seguiré usando el hilo dental, ahora que es algo rutinario que casi nunca dejo de hacer y con la CrockPot Express exploraré las maravillas de la cocina a presión y de la cocina lenta. He hecho solo unas pocas cosas con el cacharro y estoy francamente sorprendido. A lo mejor algunas de las recetas nuevas entran en mi pequeño libro de recetas de cocina o adapto las viejas para hacerlas con la olla express.
Nunca hemos estado tan cerca de que me echen como ahora, el 2020 parece que será el año del patadón, la empresa se está descomponiendo y es cuestión de meses que nos desenchufen y apaguen la luz. Eso y mi particular guerra con una gilipollas prepotente que ha forzado a muchoas en la empresa a tomar bando y yo no perdono, el que va contra mí, jamás volverá a estar en mis círculos de confianza. En la empresa, los comerciales y los de marketing se han puesto de mi lado y los gerentes se han dividido en dos grupos y aquellos que eligieron el grupo equivocado, ahora están descubriendo que cosas que antes eran muy sencillas son pesadillas logísticas porque ya me encargo yo de retirar las bendiciones sobre esos procesos.
Este año no tengo ni idea de lo que iré a ver. Solo tengo un billete para Málaga a final de enero y creo que iré a bucear en las Maldivas, en un barco de vida a bordo y después seguramente continuaré hacia Tailandia, aunque en realidad iré a Laos, el único país del sureste de Asia que no he visitado. Con la debacle de Ryanair, que cerró las bases en Holanda y en Gran Canaria, visitar las islas se está convirtiendo en una pesadilla logística. Entre los lugares que siguen en mi lista de deseos está San Petersburgo, Bilbao y Helsinki, que siempre los tengo presentes pero nunca cuajan.
En lo relativo al cine alcanzaré, de nuevo, las doscientas películas vistas, ya que parece que la cifra es muy fácil de lograr si te gusta pasar por una sala obscura y que te cuenten una historia y eso pese a que estoy desarrollando alergias a algunos géneros y hay películas que elijo voluntariamente no ir a ver.
Esta semana me llegó un correo de Duolingo informándome que se cumplen siete años desde que lo empecé a usar y como la racha sin fallos es de 1870 días, en realidad los últimos cinco años no he fallado un solo día.
Si no fuera por el tremendo catarro que tengo, empezaría este mismo fin de semana el Podcast que quiero grabar contando boberías sobre mi versión distorsionada del mundo, una versión que seguro que escandaliza porque si hay algo que tengo claro es que lo de politicamente correcto no es algo que se me de muy bien. La idea es hacer uno cada tres semanas y aún no tengo claro si lo relacionaré con el mejor blog sin premios en castellano o lo dejaré volar libre y sin este pesado lastre.
Me voy a ahorrar el bochorno de decir que escribiré un libro porque todos sabemos que no lo haré.

