Después de regresar de Gran Canaria, justo el día de mi cumpleaños o quizás al día siguiente, agarré un catarro tremendo. Estuve tres días completamente fuera de servicio, muriendo sin morir en mí. El mismo día que yo pedí que me apuntaran en la lista de los moribundos, el chamo que se sienta enfrente de mí también lo hizo, pero él estuvo malo con gripe, con varios días de fiebre y lo mío fue resfriado, dado que no tuve fiebre en ningún momento. Eso sí, ambos estábamos cansados como truscolanes después de la centésima manifestación. En mi caso, mi cuerpo eligió que dormitara de día e hiciera vigilias de noche. Por suerte, en mi caso, tras tres días regresé a la oficina, bien entrado en la fase del pollo verde-fluorescente y por si aquí hay algún inculto, un pollo en este caso se refiere a la octava definición de la RAE, esa que lo concreta como escupitajo o esputo, que una vez empecé a limpiar los pulmones, los lapos eran épicos.
Una diferencia significativa entre el sistema holandés y el español es que si te pones malo en Holanda, llamas a la oficina (o mandas un correo) e informas que estás malo y te añaden a una lista que se le pasa al seguro para que tras tres días se haga cargo de la parte de tu nómina de esos días, algo que se apaña entre la empresa y el seguro. En ningún momento, al menos en las tres primeras semanas, hay ningún médico involucrado y para indicar que estás enfermo no tienes que presentar ninguna baja médica. Cuando la enfermedad se alarga, entonces la empresa suele enviar un médico que comprueba que estás malo. El día que te incorporas al trabajo, avisas al mismo al que le pediste que te pusiera en la lista de moribundos y le pides que te saque de la misma y ya está. Hay un montón de confianza entre empresa y empleados de que nadie abusará del sistema y en el noventa y pico por ciento de los casos, funciona, la gente no se pone enferma por gandulismo ni con falsas enfermedades.
Espero que este haya sido mi primer y mi último resfriado del año, que yo prefiero ir a la oficina y disfrutar de la calefacción gratuita y de los cafelitos de calidad con granos de café recién molidos.
Si eres culocochista como algunos que yo me se, subes al castillo de Liubliana en coche o usando el funicular, que realmente no hace falta porque se puede llegar arriba en un par de minutos y por el camino tenemos vistas tan bonitas como esta de la catedral de Liubliana. En la foto no se puede apreciar pero hay un edificio directamente delante de la fachada, creando una pequeña calle que hace imposible el hacer fotos.
Ya vimos en la foto de ayer la catedral de lejos y no hay manera de sacar su fachada, que está prácticamente empotrada contra el edificio que tiene enfrente. Por eso nos metemos a ver su interior. La actual versión de la catedral es de estilo barroco y se hizo en el siglo XVIII (equis-uve-palito-palito-palito). En el lugar hubo alguna versión diferente de la iglesia desde cinco siglos antes. El interior de la catedral es muy bonito y recuerda mucho a las iglesias italianas.
Por fin llegamos al resumen final, el de los números y más números y en los que Genín siempre gana la partida. Esto es el equivalente del Estado de la Nación, que no es truscoluña, pero centrándonos en el mejor blog sin premios en castellano, en Distorsiones, el lugar en el que Nada es lo que parece. Parece que lo comencé ayer pero en realidad esta es la décimo cuarta edición y si alguien tiene tiempo y ganas puede seguir toda la secuencia comenzando por el 2006 y desde ahí seguir con los de los años 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018.
Una de las cosas que miramos siempre es que aquí tenemos un solo aclamado autor, aquel al que unos se refieren como el Elegido, the Chosen One, il Scelto o de Uitverkorene y de la misma manera, cuando se trata de comentar, Genín es el puto amo y le da un repasote a todos los demás, algo que observaremos con detalle más tarde. Por ahora y por segundo año, añado una nueva línea a las estadísticas más básicas que cubren el año 2019 y que muestra que me he puesto al nivel de anotaciones del 2010 y los comentarios han caído al nivel más bajo desde el año 2004, por culpa no de Genín sino de los otros, pero extrañamente y pese a la caída el número de comentarios por anotación ha subido un pelín. Lo más interesante y que más me he sorprendido es que el promedio de caracteres usado por anotación está en aumento y ha sido el más alto de la historia del mejor blog sin premios en castellano.
O sea, durante el 2019 escribí setecientas tres anotaciones, el volumen de comentarios descendió a los mil trescientos ochenta y uno, como dije la cantidad de comentarios por anotación se coloca en casi dos, con una media de cuatro mil doscientos noventa y ocho caracteres por anotación y un total anual de tres millones doce mil ciento setenta y nueve. Hasta el año pasado, en total he escrito casi doce Biblias y tiene mérito porque yo ni siquiera la leo.
Y mirando a los comentaristas durante el año 2019 tenemos la tabla siguiente:
Comentarista
Número de comentarios
Genín
805 (-38)
Virtuditas
292 (+37)
doverinto
21 (+6)
Evelyne
19 (-1)
Luis
14 (+1)
Montse
5 (-4)
Genín sigue comentando menos y menos, que yo creo que es la edad, pero aún así tiene una distancia de seguridad sobre la segunda, que es Virtuditas y que tras unos años en decadencia, parece estar recuperando el ritmo. En tercer lugar se colocó doverinto, que el año pasado estaba en cuarto puesto y le robó la posición a Evelyne, mientras que Luís y Montse mantuvieron sus posiciones.
Y si recorremos el año y nos vamos fijando en algunos detalles, en enero hablaba de La Roja y eso, con esos eclipses de luna únicos y tal y tal que se repiten un montón de veces al año, que en la prensa deben pensar que somos tontos. También comentaba El problema aduanero de uno de los indios de la oficina que se compró una pava en su país para chingársela hasta que pote lefa de la mejor y después se la bloquearon en la aduana holandesa. Por supuesto, en enero también celebrábamos los Mil quinientos días de constancia en el Duolingo, que no quiero que nadie piense que lo puedo haber abandonado.
En marzo estaba Apuntalando detalles de mis vacaciones en Asia y expliqué El índice de saturación que es la cantidad de veces que puedes ver una película que te gusta antes de que te empieces a dormir cuando la estás viendo. Hablamos de Aquella sensación de vivir con recuerdos que disparó la muerte de Luke Perry y confirmaba que estoy Bilocado del coño.
En octubre las movidas en la oficina seguían en Dale que te pego y en Mala y mala y también en Vaya, vaya, que ese mes fue muy prolífico en guerras de oficina.
Y así más o menos transcurrió el año por esta mi casa digital y tal y tal.
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