Seguramente porque en las islas Canarias no tenemos algo así, a mí siempre que voy a una playa y acaba con los árboles pegados al agua y la vegetación tan cerca de la marea llena que la playa desaparece, me fascina y no puedo dejar de hacerle fotos. Esta es la playa de Ko Poda, que ayer veíamos uno de sus extremos, cerca de la montaña y aquí tenemos el otro, más relajado y con la playa difuminándose con esos arbustos y árboles que luchan por ganar un centímetro cuadrado al mar. A propósito, la experiencia me hace evitar estos sitios para poner la toballa porque por esos lares es por donde suele haber nidos de hormigas, que no sé como coño llegan a todos estos peñascos en el medio de la nada, pero además es que son hormigas podemitas, truscolanas y japutas que van directamente a morderte.
Después de la quiebra (o más bien descalabro económico) de la organización que hacía el festival de cerveza bock en Amsterdam, algo que sucedió en el 2018, nos quedamos huérfanos y el año 2019, justo antes de la pandemia truscolana y podemita fuimos al Bockbierfestival Amersfoort 2019, que aunque diferente, también disfrutamos. Paso un año y con la pandemia, en el 2020 no hubo nada, naíta, nada y en este 2021, el único festival que se anunció fue uno en Utrecht, ciudad muy conveniente para de Uitverkorene porque casualmente, vivo y jiño aquí. Al estar en mi terreno, no tenía sentido ir a Hilversum para comer y como al final solo éramos mi amigo el Moreno y un servidor, me sugirió ir a uno de sus restaurantes favoritos, llamado Meat & More y en donde por increíble que parezca, se come CARNE, pero de la de verdad, no esas mierdas sintéticas para retardados, pollabobas y pollardones, que si no eres lo suficientemente hombre o mujer para ser carnívero, afróntalo y dilo y jártate con gusto de tus mierdas de espinacas y de coles y todo tipo de hierbas y así revientes algún día. Él venía en tren, así que dejé mi bicicleta en el mayor aparcamiento de bicicletas del universo conocido y por conocer, debajo y junto a la estación y nos vimos en la plaza que está sobre parte del edificio con el aparcamiento. Llegó pronto y paseamos por la ciudad que forma el corazón de los Países Bajos, por su ubicación y porque es el nudo que lo comunica todo, que aquí mucho lerdo se puede creer que esa es Amsterdam pero la ciudad está en un extremo del país, mientras que esta está en el medio. A la hora que teníamos la mesa reservada, nos acercamos al restaurante, nos identificamos como el aclamado autor del mejor blog sin premios en castellano, famosísimo autor del porcast YO NUNCA y su acompañante. Seguro que el Ancestral vio el pedazo de carne que me jinqué, uno de trescientos gramos, aunque mi amigo se pidió cuatrocientos, pero es que yo, al ser noréxico-bulímico-del-coño, con menos tengo y además, que peso al menos veinte kilos menos que él. Después de cenar fuimos al bockbierfestival, que se celebraba en el Janskerkhof, la explanada delante de una ex-iglesia y en donde suelen hacer mercados en los fines de semana. La habían vallado y creado unas líneas de acceso en donde primero se comprueba que tienes tu fabuloso código QúeRre y después la entrada.
En esta ocasión, en lugar de poner foto de cerveza tras cerveza, he hecho un popurrí con casi todas, salvo la primera, que fue una Texelse Bock y a la que le hice la foto con el vaso vacío porque se me pasó. Las otras fueron una Weizenbock, la Chouffe 6666, Life’s like a Bock of, repetimos con la Texelse Bock y acabamos con la Vitus, que siguen el orden del popurrí, de arriba izquierda a abajo a derecha. Esas más una durante la cena. Pueden parecer pocas cervezas pero estamos hablando de dobles o triples, con un porcentaje de alcohol de r-escándalo.
Con el otoño y las luces, los árboles de la plaza creaban una cubierta fabulosa y todas mis fotos fueron con la cámara mirando hacia arriba. Hacía un frío que no veas pero como tenían calentadores de gas, nos agenciamos uno y cuando lo abandonábamos para ir a buscar otra o pasar por los meaderos, le bajábamos la potencia y la gente no se quedaba allí porque hacía frío y cuando volvíamos se la subíamos y listo, que parece que la inteligencia no es el fuerte de los alcohólicos y a nadie más se le ocurrió el truco. Aunque ya no hay uso de mascarillas ni restricciones de casi ningún tipo, la única que sí que sigue existiendo es que los locales de comida y bebida han de cerrar a la medianoche, pero en nuestro caso, nos fuimos sobre las once porque el Moreno quería coger el tren que sale para Hilversum antes de las y media. Entré en el andén con él y lo acompañé mientras esperaba y una vez me quedé solo, regresé a mi bicicleta, que borracho y todo siempre la encuentro y volví con el piloto automático a mi casa, haciendo una parada técnica a medio camino porque pensé que me meaba tó. La noche esa creo que batí el récord de veces en las que me desperté para ir al baño y el sábado ciertamente tuve un inicio del día interesante con resaca, aunque después de jincarme unos churros con chocolate y dejar que se asentaran un par de horas en el tripote, ya me quedé asentado y pude salir a correr y después ir al cine.
Justo ese día nos enteramos que una serie de ocho pubs de la ciudad de Amsterdam han montado una especie de tour para el último fin de semana de octubre, un pseudo festival, en el que vas yendo de pub en pub y tomando diferentes cervezas. Si lo haces el domingo, además de la cerveza, en cada pub te darán algo especial de comer para acompañar la birra y además tendrás una camiseta, así que creo que iremos la semana que viene y nos resarciremos del parón del año pasado haciendo DOS festivales de cerveza en el mismo año.
Un panorama para apreciar la fabulosa escena que tenemos en la playa de Ko Poda, con el Ko Ma Tang Ming cerca haciendo que sea una de las playas más espectaculares para ir a bañarte. Aunque en la isla hay unas cuantas cabañas para los que se quieren quedar, lo normal es pasar por allí con excursiones, estar una o dos horas y después seguir tu ruta. Cuando nosotros estuvimos no había mucha gente. En verano esta parte de Tailandia es la que recibe el monzón, con lo que puede llover un montón por allí durante los meses de julio y agosto.
Hasta el año 2020, el hito cinematográfico por excelencia del mejor blog sin premios en castellano era cuando llegaba a la cifra mágica de las doscientas películas, que es lo que me propongo por año. En este deleznable y despreciable 2021, con los cines neerlandeses cerrados desde diciembre del año pasado hasta principios de junio de este año, ese número es imposible, así que en su lugar, vamos a marcar la cifra de cien películas vistas, que es igualmente increíble teniendo en cuenta que lo he logrado en algo más de cuatro meses. Con algo de suerte llegaré a las ciento cincuenta, que pese a ser una modesta cantidad, supone casi tres películas por semana del año y si solo nos fijáramos en las semanas en las que los cines han estado abiertos y contando que lo seguirán, harían una media de cinco películas por semana. La lista de hoy está hecha siguiendo el orden en el que he visto las pelis, eliminando las repetidas, que son nueve. En esa lista, al final de la misma, están todas las que me falta por comentar, que son un montón. Los enlaces provocarán una acción mágica y maravillosa y llevarán al comentario de cada una de esas películas:
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